*Bibliotecaria. Correo-e: anamaria.fresco@alumnos.uc3m.es. ORCID iD: http://orcid.org/0000-0001-8218-6408

**Departamento de Historia. Facultade de Xeografía e Historia. Universidade de Santiago de Compostela. Correo-e: carlos.rellan@usc.es. ORCID iD: https://orcid.org/0000-0001-5884-6592

Resumen

En el presente estudio, de naturaleza fundamentalmente exploratoria, se ha aplicado el marco teórico de la difusión de la innovación (modelos de E. Rogers, F.M. Bass y G. Moore) con el objetivo de profundizar en el análisis de los niveles de adopción de las Plataformas de Servicios Bibliotecarios entre bibliotecas académicas y públicas durante el período comprendido entre los años 2010 y 2016. Asimismo, se ha tratado de determinar la existencia de patrones de comportamiento en relación con la implementación de los sistemas de automatización. Los resultados sugieren que, en los años analizados, el proceso de adopción de dicha innovación tecnológica se ha caracterizado por su discontinuidad y por estar dominado por comportamientos de tipo imitativo. Además, la evolución de la adopción ha seguido ritmos diferentes en los distintos tipos de bibliotecas consideradas. Estas diferencias de comportamiento también se han observado en las valoraciones e implementaciones de softwares de gestión bibliotecaria, traduciéndose en lo que podrían considerarse como diferentes perfiles de automatización.

Abstract

In this approach, fundamentally exploratory, the diffusion of innovation theoretical framework (E. Rogers, F.M. Bass and G. Moore models) has been applied to the analysis of the level of adoption of the Library Services Platforms among academic and public libraries between the years 2010 and 2016. We have also tried to identify different behaviour patterns regarding the implementation of the Integrated Library Systems. The results suggest that, for the timeframe considered here, the process of adoption of this technological innovation has been characterized by its discontinuity and by the predominance of imitative behaviours. Moreover, the adoption rates have been different depending on the type of library considered. Such differences have been also observed in the evaluation and implementation of automated library systems; therefore, resulting in what may be considered different automation profiles.

Palabras Clave

Difusión de las innovaciones; adopción de la tecnología; Plataformas de Servicios Bibliotecarios; Sistemas Integrados de Gestión Bibliotecaria; bibliotecas

Keywords

Diffusion of innovations; technology adoption; Library Services Platforms; Integrated Library Systems; libraries

1. Introducción

Desde los años 60, las bibliotecas han hecho uso de las nuevas tecnologías para llevar a cabo la automatización de una amplia variedad de servicios (información y referencia, acceso al documento.), así como para afrontar un buen número de tareas administrativas y técnicas (catalogación, circulación.). Dicha automatización ha ido en paralelo al desarrollo de las tecnologías de la información, de los estándares de intercambio/recuperación de información (e.g. MARC o Z39.88) y de los sistemas integrados de gestión bibliotecaria, conocidos hoy en día como SIGB o ILS, por sus siglas en inglés (Integrated Library System).

A pesar de la evolución experimentada, el modelo de automatización bibliotecaria basado en los SIGB se encuentra en una encrucijada: los sistemas legacy, diseñados para gestionar colecciones impresas, no responden a las complejas necesidades derivadas de la gestión de recursos electrónicos. Como resultado, cada vez más bibliotecas -especialmente en el ámbito académico- han empezado a reemplazar dichos sistemas por una nueva categoría de productos, bautizados como Plataformas de Servicios Bibliotecarios (Library Service Platforms). Las Plataformas de Servicios Bibliotecarios (en adelante PSB) son la última innovación tecnológica propuesta por las empresas desarrolladoras de software para que las bibliotecas puedan gestionar de manera integrada todos los recursos de información, sin necesidad -al menos en teoría- de recurrir a herramientas adicionales.

Partiendo de un análisis sobre el origen y las características técnicas de las PSB, en este trabajo se investigan las tendencias en la implantación de los sistemas de gestión bibliotecaria y, en particular, el grado de adopción de las PSB desde la perspectiva de las teorías de difusión de la innovación. La aplicación empírica de dichas teorías puede ayudar a avanzar en la comprensión de cómo se produce la adopción de las nuevas tecnologías por parte de las bibliotecas.

Las cuestiones que han centrado este trabajo son:

  1. Las características del proceso de difusión de las PSB en bibliotecas académicas y públicas y su tasa de adopción. Se ha examinado cuál ha sido la progresión del cambio desde los SIGB a las PSB y si se ha superado el abismo definido por G. Moore (Moore, 1991). Asimismo, se ha comprobado en qué medida los datos de adopción de las PSB reproducen el comportamiento previsto por los modelos clásicos de difusión enunciados por E. Rogers (Rogers, 1983) y F. M. Bass (Bass, 1969).

  2. Los productos disponibles en el mercado y el nivel de satisfacción mostrado por las bibliotecas con los sistemas implementados en sus respectivas instituciones. Se ha analizado la correlación entre los sistemas mejor valorados y aquellos que gozan de un mayor nivel de implantación. También se ha pretendido comprobar la posible existencia de softwares “propios” de bibliotecas académicas y públicas para -a partir de ahí- intentar identificar la presencia de perfiles de automatización específicos.

  3. Las dinámicas de instalación, por ejemplo, explorando la existencia de una preferencia por sistemas propietarios frente a servicios open source. En paralelo, se ha analizado el impacto de la crisis económica en las implementaciones de distintos tipos de software.

1.1. El mercado de la automatización de bibliotecas: ¿soplan vientos de cambio?

El dinamismo que caracterizó al mercado de la automatización de bibliotecas hasta los años 90, con muchas empresas comercializando un gran número de productos, comenzó a romperse con el cambio de siglo, coincidiendo con el nuevo panorama tecnológico derivado de la extensión de Internet, la información-e y el desarrollo de nuevos estándares (Anglada i de Ferrer, 2006). Las compras y fusiones comenzaron a sucederse en las empresas del sector, traduciéndose -a la postre- en un notable grado de concentración empresarial. Como resultado de este proceso, se ha dibujado un mercado dominado por un reducido número de grandes empresas que comercializan SIGB relativamente homogéneos, junto con otras más pequeñas centradas fundamentalmente en mercados especializados (Breeding, 2015a; Kinner y Rigda, 2009).

La llegada del entorno digital, unido a los nuevos hábitos y expectativas de los usuarios en relación a la información y a la tecnología, ha conllevado la introducción de cambios y mejoras en los sistemas integrados de gestión bibliotecaria (interfaces web, funcionalidades sociales o 2.0.). Sin embargo, la mayoría de los productos han mantenido la esencia del modelo de automatización establecido a finales de los años 70: software basado en los módulos clásicos de catalogación, circulación, adquisiciones, seriadas y OPAC (Breeding, 2011). Los SIGB de corte tradicional reproducen las funcionalidades y flujos de trabajo característicos del mundo impreso cuando, en la actualidad, la gestión de los recursos de información de las bibliotecas abarca una gran diversidad de materiales y modelos de negocio que difieren de aquellos más tradicionales (Breeding, 2011; Chad, 2015; Kinner y Rigda, 2009; Yang, 2013). Esta circunstancia cobra especial relevancia en el ámbito académico, cada vez más orientado hacia los recursos digitales (Collins, 2012; Yang, 2013).

1.2. Los sistemas integrados de gestión bibliotecaria. ¿Fin de un modelo?

La historia de los SIGB es, en realidad, la de la automatización bibliotecaria en sí misma. La gestación, desarrollo y consolidación de cada nueva generación de SIGB -tres hasta la fecha- ha estado determinada por las innovaciones tecnológicas existentes en ese momento. Los sistemas desarrollados a partir de los años 2000 son una generación de productos perfectamente adaptados a Internet (Millenium, Symphony, etc.). Se trata de software que incorpora prestaciones innovadoras con las que se intenta dar respuesta a las necesidades derivadas del entorno digital, particularmente en lo que se refiere a la gestión de recursos electrónicos.

En dichos sistemas, la implementación de funcionalidades adicionales se ha venido realizando a través de una doble vía: mediante módulos complementarios (de gestión de recursos electrónicos, de control de autoridades.) y/o en forma de programas adicionales (resolvedores de enlaces, servicios de descubrimiento.) que interactúan con el SIGB y entre sí (Breeding, 2011; Fu y Fitzgerald, 2013; Wang y Dawes, 2012).

Razones para el cambio

A medida que las necesidades y los procesos bibliotecarios se han ido transformando, las deficiencias de los SIGB tradicionales han ido haciéndose más patentes. Así, los nuevos desarrollos tecnológicos se han impulsado, entre otros motivos, para intentar dar respuesta a las siguientes problemáticas:

  • Colecciones: permitir gestionar de forma eficaz todos los recursos de información que ofrece la biblioteca, con independencia de su formato, ubicación, etc. (Breeding, 2011; Chad, 2015).
  • Descripción bibliográfica: posibilitar la adaptación a los nuevos entornos de catalogación, desde RDA a, sobre todo, BIBFRAME (que aspira a reemplazar el actual ecosistema basado en MARC por otro fundamentado en los principios de Linked Data) (Yang, 2013).
  • Búsqueda y recuperación de información: proporcionar a los usuarios un punto de acceso único a todas las colecciones de la biblioteca (Sero Consulting y otros, 2008).
  • Uso compartido de recursos: facilitar la gestión de los recursos adquiridos de forma consorciada (Fu y Fitzgerald, 2013; Spring y otros, 2013).
  • Arquitectura abierta: favorecer mayores niveles de interoperabilidad e integración con otros sistemas, tanto internos como externos (repositorios, sistemas de gestión de la investigación.) y disponer de APIs para desarrollar prestaciones y servicios de valor añadido a partir de sus datos (Breeding, 2012).

Hasta el 2009, la respuesta a estos desafíos por parte de las empresas del sector se centró en el desarrollo de productos y herramientas que supliesen las carencias de los SIGB clásicos, tales como:

  1. Sistemas de gestión de recursos electrónicos o ERMS (Electronic Resources Management Systems), que hacen posible una mejor gestión del ciclo de vida de un recurso electrónico. En el mercado aparecen productos como 360 Resource Manager (ProQuest), Coral (Universidad de Notre Dame) o Verde (Ex Libris), este último actualmente reemplazado por la PSB Alma (Anderson, 2014).
  2. Servidores de enlaces basados en OpenURL, que permiten resolver el problema del acceso a la “copia apropiada”, al facilitar la creación de enlaces contextuales entre los distintos servicios y recursos de información de la biblioteca (SFX, etc.) (van Ballegooie, 2014).
  3. Herramientas de búsqueda federada (MetaLIB, etc.) y servicios de descubrimiento (Summon, etc.) que hacen más sencilla la búsqueda y recuperación en todas las colecciones de la biblioteca (Ávila-García y otros, 2015).
  4. Software para uso compartido de recursos que simplifica la realización las tareas habituales en los procesos de préstamo interbibliotecario y de acceso al documento; ya sea a través de programas que funcionan vinculados al catálogo (InnReach, ILLiad, etc.) o de forma independiente (GTBib-SOD).

A la larga, la dinámica “un producto para cada necesidad” ha derivado en silos organizacionales y de información. Entornos en los que viven -pero no conviven- distintas herramientas, plataformas y sistemas de información (Hosburgh, 2016; Parent y Maclean, 2014; Wilson, 2012). La ausencia de un adecuado grado de integración entre todos ellos puede causar problemas a la hora de reutilizar los datos, al estar estos frecuentemente duplicados y/o repartidos por diferentes sistemas. Dicha dinámica resulta en la necesidad de invertir mayor tiempo y esfuerzo en la realización de determinadas tareas, a la vez que da lugar a flujos de trabajo redundantes, etc.

A partir de 2010, se percibe un cambio de estrategia: aparece una nueva generación de sistemas de automatización que son bautizados como Plataformas de Servicios Bibliotecarios o PSB. Las PSB están pensadas para servir como reemplazo de la amplia gama de productos que suelen usar las bibliotecas a la hora de gestionar todos sus recursos de información. Otro de los posibles objetivos de las PSB sería el de sustituir -a medio/largo plazo- a los propios SIGB (Breeding, 2012, 2015b; Wilson, 2012). En este sentido, se ha entendido que la solución a los desafíos que plantea el entorno digital pasaría por ofrecer soluciones inclusivas y flexibles adaptadas al cambiante entorno bibliotecario (Yang, 2013).

1.3. Una plataforma para gobernarlos a todos

En la actualidad, el modelo de automatización de las bibliotecas se encuentra en un momento crucial, al estar produciéndose una transición desde los SIGB clásicos hacia las PSB. Se estaría iniciando, así, lo que M. Breeding (2011) considera un nuevo ciclo de automatización. Las PSB suponen la adopción un enfoque amplio orientado -en teoría- a facilitar la gestión integral de todos los flujos de trabajo y recursos de información de las bibliotecas. En este sentido, las plataformas de nueva generación aspiran a sustituir la combinación de “módulos clásicos más productos complementarios” por un espacio de trabajo único (Fu y Fitzgerald, 2013; Hosburgh, 2016; Parent y Maclean, 2014; Yang, 2013).

La filosofía adoptada por las empresas a la hora de diseñar y desarrollar sus respectivas PSB ha sido diversa. Parte de ellas han apostado por realizar innovaciones incrementales que mejoren los productos existentes, adaptándolos a las necesidades actuales (iniciativas brownfield). En este grupo se encontrarían -entre otros- Sierra y BLUEcloud. En cambio, otras empresas han dado un paso más allá, diseñando sus productos a partir de cero (proyectos greenfield). Alma, Intota y Worldshare serían varios ejemplos de productos de este tipo (Breeding, 2015b; Grant, 2012).

A día de hoy, están disponibles un total de ocho PSB: Alma (Ex Libris), BLUEcloud (SirsiDynix), Intota (ProQuest), Quria (Axiell), Sierra (Innovative Interfaces), WorldShare (OCLC), y Open Libray Environment-OLE (Kuali Foundation). A ellas se sumará, a lo largo de 2018, FOLIO (The Future of Libraries is Open), una PSB desarrollada por EBSCO en colaboración con la comunidad Kuali OLE y distribuida bajo la modalidad open source.

Los trabajos que se han ocupado del análisis y descripción de estas plataformas (Breeding, 2015b; Grant, 2012; Parent y Maclean, 2014; Wilson, 2012; Yang, 2013) han esbozado una serie de rasgos comunes a todas ellas:

  • Son sistemas basados en la nube (Cloud Computing) que facilitan el uso compartido de datos y servicios. Son distribuidos generalmente bajo la modalidad de SaaS (Software as a Service): el proveedor es el responsable del mantenimiento y actualización de la infraestructura, software, datos y aplicaciones. Casi todos son multi-usuario, es decir, una única instancia del producto da servicio a varias bibliotecas (Green, 2014).
  • Poseen una base de conocimiento que sustenta las tareas bibliotecarias habituales con información tanto interna (recursos-e contratados, datos bibliográficos y de autoridades, etc.) como externa (proveedores y recursos de información comercializados, etc.) (van Ballegooie, 2014; Yang, 2013).
  • Tienen una arquitectura abierta, de forma que el personal bibliotecario puede acceder a los datos y funciones de la plataforma para crear aplicaciones nuevas, personalizar funcionalidades o conectar con otros sistemas.
  • Son compatibles con RDA y con otros estándares de descripción bibliográfica, como MARC21, Dublin Core o MODS. No obstante, es de esperar que la mayoría de empresas terminen integrando nuevos esquemas de metadatos (Breeding, 2015b).

Otras características de las PSB serían su capacidad para llevar a cabo la evaluación y el análisis de datos tanto internos como externos, la integración de un servicio de descubrimiento o su facultad para gestionar diferentes modalidades de compra (por ejemplo, procesos de adquisición basados en la demanda o PDA) (Breeding, 2015b, 2015c; Hosburgh, 2016).

2. La adopción de las PSB como innovación tecnológica. Marco teórico

2.1. La difusión de innovaciones según Rogers

En este trabajo, se ha hecho uso de la Teoría de la Difusión de la Innovación de Rogers (TDI en adelante) con el fin de intentar determinar la tasa de adopción de las PSB.

La TDI desarrollada por E. Rogers en 1962, trata de describir y explicar cómo se produce el proceso de difusión y adopción de una determinada innovación por parte de personas u organizaciones. En esencia, Rogers plantea que no todos los individuos e instituciones que conforman un determinado colectivo abrazan una innovación al mismo tiempo, sino que algunos de sus miembros tienden a hacerlo más rápidamente que otros. Por otro lado, este autor define la tasa de adopción como la velocidad relativa con la que se asume una novedad. Dicha tasa se mide en función del tiempo transcurrido hasta que un determinado porcentaje de miembros abraza la innovación en cuestión (Rogers, 1983).

Según Rogers, la evolución a lo largo del tiempo de la tasa de adopción de una determinada innovación tiende a presentar una distribución normal. En otras palabras, al ser representada gráficamente, describirá una curva similar a una campana de Gauss (Figura 1 y Figura 2, área naranja). Inicialmente, la innovación será incorporada por sólo unos pocos individuos; conforme transcurre el tiempo, la tasa de adopción irá aumentando progresivamente, pues cada vez más y más individuos aceptarán el nuevo producto. Finalmente, dicha tasa alcanzará su punto máximo para -a continuación- comenzar a decaer. Si los datos de adopción son analizados de forma acumulada, la expresión gráfica resultante será la de una curva en forma de S (Rogers, 1983).

Figura 1: Curva clásica del proceso de adopción -en forma de campana de Gauss- y categorías de adoptantes definidas por E. Rogers.

Figura 1: Curva clásica del proceso de adopción -en forma de campana de Gauss- y categorías de adoptantes definidas por E. Rogers.

Rogers establece cinco categorías de adoptantes en función del tiempo que los individuos tardan en asumir una determinada innovación (Figura 1): innovadores (2.5%), adoptantes tempranos (13.5%), mayoría temprana (34%), mayoría tardía (34%) y rezagados (16%) (Rogers, 1983). En teoría, cada una de estas categorías estaría conformada por individuos de características similares.

La difusión de las innovaciones entre los potenciales adoptantes depende de la existencia de canales de comunicación que permitan transmitir conocimiento sobre la innovación y que posibiliten que se produzcan cambios en la actitud de los usuarios (Russell y Hoag, 2004). Según Rogers, al margen de factores personales, sociales u organizativos, serían determinados atributos percibidos en dicha innovación -ventaja relativa, compatibilidad, posibilidad de observación, experimentación y complejidad- los que más influirían en el usuario a la hora de tomar la decisión de adoptarla o rechazarla (Rogers, 1983).

La ventaja relativa se define como el grado en el que una nueva tecnología -en este caso, las PSB- es considerada mejor que su predecesora -SIGB-. La utilidad y beneficios percibidos pueden traducirse en un mayor nivel de aceptación y, por lo tanto, en un incremento de la adopción de la innovación.

La compatibilidad sería el grado en el que una innovación es consistente con las necesidades, experiencias y prácticas de sus potenciales adoptantes.

La complejidad representa la medida en la que una innovación es percibida como difícil de aprender o utilizar.

La visibilidad o posibilidad de observación expresaría el grado en el que las ventajas de una innovación son observables por otros. Los resultados de adoptar una PSB serán visibles para los potenciales adoptantes -además de por el boca a boca- a través de artículos de análisis sobre experiencias de uso, visitas a bibliotecas en las que estas plataformas ya se han implantado, información comercial ofrecida por las empresas, etc.

La experimentación se refiere a la posibilidad de poder probar una innovación antes de decidir su adopción. Se trataría, por ejemplo, de presentaciones de productos o acceso a versiones demo que puedan contribuir a reducir posibles temores o reticencias por parte de sus usuarios potenciales.

Pese a las debilidades ya avanzadas por el propio Rogers (1983), la TDI se ha convertido en un marco de referencia empleado con enorme frecuencia tanto para desarrollar modelos de análisis a posteriori como para intentar comprender los procesos de adopción de diferentes innovaciones tecnológicas (Aharony y Shonfeld, 2015; Al-Gahtani, 2003). En el terreno bibliotecario, la difusión de la innovación se ha aplicado al análisis de la adopción de recursos electrónicos (Pérez y Terrón, 2004), servicios de referencia digital (White, 2001), software social (Neo y Calvert, 2012) o normas de catalogación (Yakel y Kim, 2005).

2.2. La difusión de innovaciones según Bass

El Modelo de Difusión de F.M. Bass (Bass, 1969), es otro de los paradigmas más utilizados a la hora de estudiar la difusión de las innovaciones tecnológicas e intentar predecir cuál será su comportamiento futuro. Este modelo permite estimar la tasa de adopción que tendrá un nuevo producto, sea éste del tipo que sea (Bass y otros, 2001; Guidolin y Mortarino, 2010; Soffer y otros, 2010). En este trabajo se ha empleado el modelo clásico de Bass con el objetivo de analizar la evolución de la adopción de las PSB a lo largo de los últimos años, así como para intentar predecir su comportamiento a corto y medio plazo.

A diferencia de Rogers, Bass establece dos únicas categorías de adoptantes: imitadores (potenciales adoptantes de un nuevo producto) e innovadores (individuos que ya han adoptado dicho producto y que pueden influir en los demás para que también lo hagan). El porcentaje de innovadores no sería fijo ni estaría determinado por el momento en que abrazaron la innovación (como ocurría con Rogers), sino que estos pueden estar presentes a lo largo de todo el proceso de difusión (Mahajan y otros, 1990; Wright y Charlett, 1995).

Para Bass, la tasa de adopción estaría determinada por la combinación de dos tipos de influencias: una interna -coeficiente de imitación (q)- resultante de la imitación derivada del contacto entre innovadores e imitadores; y otra externa -coeficiente de innovación (p)- surgida tanto de comportamientos personales como inducida por actividades promocionales/publicitarias (Boehner y Gold, 2012; Libai y otros, 2008; Peres y otros, 2010; Soffer y otros, 2010). Los innovadores adoptarían de forma independiente al comportamiento mostrado por el resto de individuos, mientras que los imitadores lo harían únicamente tras emular a adoptantes previos (Bass, 1969).

Así pues, la probabilidad de adopción de un determinado producto sería el resultado del efecto boca a boca entre innovadores e imitadores (Boehner y Gold, 2012; Peres y otros, 2010; Soffer y otros, 2010). La representación gráfica de la evolución temporal de las adopciones puede describir una curva que, dependiendo de su punto de inflexión (el cual marca el máximo nivel de adopción), puede ser simétrica o asimétrica. Por su parte, los datos acumulados sugerirían -al igual que con el modelo de Rogers- un patrón en forma de S que refleja la distribución logística propia de los modelos de difusión epidemiológica (Bass, 1969; Mahajan y otros, 1990) (Figura 3, derecha).

En los últimos años, el Modelo de Difusión de Bass ha sido reinterpretado y ampliado para tener en cuenta influencias adicionales como las externalidades o efectos de red y las identidades de grupo o señales sociales (Goldenberg y otros, 2010; Peres y otros, 2010). Asimismo, ciertos investigadores han observado la existencia de puntos de inflexión en el ciclo de vida de un producto -denominados despegue y punto de silla- que indican que la curva de adopción no tiene por qué seguir una distribución estrictamente normal, tal y como preveían inicialmente tanto Rogers como Bass (Peres y otros, 2010).

2.3. La difusión de innovaciones según Moore

El modelo de G. Moore (Moore, 1991) supone una revisión y ampliación de la TDI de Rogers. Moore parte de la curva de adopción y de las categorías de adoptantes establecidas por éste último autor para posteriormente introducir el concepto de chasm o abismo, es decir, una ralentización o caída en la demanda de nuevos productos tecnológicos que tiene lugar tras un período temprano de adopción.

En sus estudios, Moore observó que el proceso de difusión de una innovación tecnológica no era necesariamente continuo -como sugerían los modelos de Rogers y Bass- sino que puede existir un abismo (chasm) o brecha comunicativa/psicológica entre lo que este autor denomina el mercado temprano (early market) y el convencional (mainstream market). Moore argumenta que los primeros individuos que adoptan un producto -entusiastas de las tecnologías y visionarios que constituyen el mercado temprano- no se comunican o ejercen influencia alguna sobre quienes lo hacen de forma más tardía, los integrantes del mercado convencional -pragmáticos, conservadores y escépticos- (Libai y otros, 2008). Como resultado de esta brecha, no todas las innovaciones serían capaces de cruzar el abismo existente entre ambos mercados y llegar al público mayoritario.

Según el modelo de Moore, la expresión gráfica de la adopción de aquellos productos que entran en el mercado mayoritario sería la de una curva escalonada, en la que se sucederían un crecimiento inicial, un estancamiento -abismo- y un nuevo crecimiento. A medida que el producto penetra en nuevos segmentos o grupos de adoptantes, podrían llegar a producirse nuevas fases de estancamiento y crecimiento (Moore, 1991). La caída repentina en la demanda de un nuevo producto tras un período de rápido crecimiento, seguida de una recuperación gradual hasta alcanzar o superar el punto máximo anterior, también ha sido denominada punto de silla o de ensilladura (saddle en inglés) (Goldenberg y otros, 2002; Peres y otros, 2010).

En este trabajo se ha tenido en cuenta el modelo de Moore a la hora de tratar de averiguar si se ha producido alguna brecha -chasm o saddle- en la adopción de las PSB analizadas y -si es así- en qué momento ha tenido lugar.

3. Materiales y Métodos

Con el fin de alcanzar los objetivos marcados y dar respuesta a las cuestiones planteadas, en este artículo se ha hecho uso de la información recolectada por el sitio web librarytechnology.org (Breeding, 1999-2016). Concretamente, se han utilizado los datos de migraciones en bibliotecas académicas y públicas de todo el mundo correspondientes al período 2007-2016 (ILS Migration Reports). Asimismo, se han empleado los datos referidos a ambos tipos de bibliotecas procedentes de las encuestas de automatización correspondientes al intervalo comprendido entre los años 2010 y 2016 (International Perceptions Surveys Reports). La contabilización de los datos de migraciones se ha realizado a nivel institucional; es decir, se han contado el número de instituciones (e.g. universidades) que han migrado su programa de gestión durante el citado período de tiempo, con independencia del número de sucursales que integran el sistema bibliotecario de cada una de estas instituciones (e.g. número de centros bibliotecarios en cada universidad).

Para este trabajo se ha optado por un enfoque mixto de análisis. Las variables estudiadas han sido tanto de tipo cualitativo como cuantitativo. Entre las primeras se han incluido: software (Sierra, Alma, etc.), clase de software (SIGB / PSB), tipo de software (comercial / código abierto), tipo de biblioteca (académica / pública) o compañía (Innovative, Ex Libris, etc.). Las variables cuantitativas engloban el nivel de implantación de cada producto (número de instalaciones y desinstalaciones) o la satisfacción/valoración de cada institución con los sistemas de automatización empleados (en una escala de 0 a 10). En este último caso se han contabilizado las puntuaciones medias obtenidas por cada producto en relación con diversos aspectos como su capacidad para gestionar recursos electrónicos o materiales impresos, coincidiendo con algunos de los considerados en las International Perceptions Surveys Reports. En concreto, se han tenido en cuenta: “Satisfaction score for ILS”, “ILS functionality Score”, “Print functionality Score”, “Electronic functionality score” e “Interest level in Open Source”.

Los datos recolectados fueron almacenados, codificados y organizados en dos ficheros Excel, mientras que el tratamiento estadístico se realizó por medio del software R, versión 3.4.2 (R Core Team, 2017) y haciendo uso de varios de sus paquetes, como aquellos pertenecientes a tidyverse (Wickham, 2017), FactoMineR (Le y otros, 2008) o igraph (Csardi y Nepusz, 2006), entre otros. En cuanto a los métodos empleados para analizar y representar gráficamente los datos, se han aplicado técnicas de estadística descriptiva e inferencial.

En primer lugar, se procedió a aplicar los modelos de difusión de Rogers (1983), Moore (1991) y Bass (1969) a los datos de migraciones en bibliotecas públicas y académicas durante el período 2010-2016. La implementación estadística de dichos modelos nos ha permitido describir el proceso de adopción en términos de categorías de adoptantes y predecir la evolución en el tiempo del número de instituciones adoptantes de PSB.

En el caso de Rogers, el número de adopciones anuales recogidas para el período analizado fue comparado con una distribución teórica normalmente distribuida de acuerdo con el modelo estipulado por dicho autor (Rogers, 1983). Estos datos fueron posteriormente utilizados para detectar e identificar el abismo definido por Moore (1991).

En lo que respecta al modelo de Bass, se implementó en R la fórmula definida por este autor (Bass, 1969):

\[I(t)= m\displaystyle\frac{(p+q)^2}{p}\displaystyle\frac{e^{-(p+q)t}}{(1+\displaystyle\frac{q}{p}e^{-(p+q)t})^2}\]

Donde I(t) se trata de la ratio de adopción (las instalaciones de PSB), m el mercado potencial, t el rango de tiempo considerado, p el coeficiente de innovación y q el coeficiente de imitación.

La estimación de estos parámetros puede obtenerse por diversas vías: usando datos históricos de adopción de productos similares; a través de estudios de mercado o mediante la técnica de mínimos cuadrados, entre otras (Boehner y Gold, 2012; Libai y otros, 2008; Mahajan y otros, 1990). En nuestro caso, hemos fijado el tamaño del mercado potencial (m) en 9525 bibliotecas. Esta cifra se corresponde con la suma de centros públicos (7162) y académicos (2363) que migraron de software entre los años 2010 y 2016 (y que -en tanto que se disponían a adquirir un nuevo sistema de gestión- eran potenciales usuarios de PSB). Los valores de los coeficientes de innovación (p) e imitación (q) se fijaron en 0.03 y 0.38 respectivamente, por ser estos los promedios más frecuentemente utilizados en estudios previos (Sultan y otros, 1990).

Tras la aplicación de los distintos modelos de difusión, se procedió a explorar la existencia de relaciones estadísticamente significativas entre los sistemas más instalados y aquellos mejor valorados. El objetivo, en definitiva, era comprobar si aquellos softwares mejor puntuados por los usuarios fueron también los más instalados durante el período analizado en este artículo, o a la inversa. Para ello, se utilizó el análisis de regresión, considerando el número de instalaciones como variable dependiente, mientras que “Satisfaction score for ILS”, “Print functionality”, “Electronic functionality” e “ILS functionality score” fueron las variables independientes tenidas en cuenta. La existencia de dichas relaciones fue determinada a partir de los resultados (coeficiente de determinación, o R2, y p-value) de dicha prueba.

Acto seguido, y con el objetivo de detectar posibles diferencias estadísticas entre las puntuaciones emitidas por los dos tipos de instituciones analizadas (bibliotecas públicas y bibliotecas académicas), se aplicó el método no paramétrico de Mann-Whitney-Wilcoxon, por no cumplir la población de estudio con los requisitos de normalidad y heterocedasticidad. Asimismo, con el fin de estudiar posibles asociaciones entre las diversas variables categóricas tenidas en cuenta en este artículo (tipo de biblioteca, software, clase de software y tipo de software) se utilizó una técnica de estadística multivariante: el Análisis de Correspondencias Múltiples. En este último caso, a mayores de las instituciones públicas y académicas, también se tuvieron en consideración otro tipo de bibliotecas (escolares, especializadas.), con el fin de ofrecer un análisis más profundo e integral de la posible existencia de perfiles de automatización específicos.

La evaluación de posibles relaciones estadísticas entre el grado de interés hacia el software libre mostrado por los distintos centros analizados y el tipo de sistema de gestión empleado por los mismos se aplicó la prueba de T-student, utilizando como variable dependiente el “Interest level in OS” y tipo de software instalado como variable independiente.

Por último, se recurrió al análisis de redes para explorar, de manera gráfica y sencilla, las tendencias de migración entre las distintas compañías de soporte y los sistemas de gestión bibliotecaria de soporte OS.

3.1. Limitaciones de este trabajo

La primera limitación se refiere a la naturaleza de los propios datos. Tal y como advierte Breeding [1], los datos disponibles en librarytechnology.org no están necesariamente completos, pues no todas las bibliotecas proporcionan información o lo hacen de modo regular. Así, pueden existir centros que no actualicen su información o que lo hagan con retraso; puede darse el caso de que existan instituciones en proceso de migración y que -sin embargo- dicha circunstancia no se vea reflejada en el directorio. Algo similar sucede con los datos de las encuestas de automatización: el número y tipo de bibliotecas participantes puede variar notablemente según los años y, en ocasiones, existen lagunas en la información referida a un determinado sistema de automatización [2]. Asimismo, la imposibilidad de poder filtrar los resultados por tipos de bibliotecas en las Perceptions correspondientes al período 2007-2009 explica que el rango temporal seleccionado para el análisis no cubra dichos años.

El segundo condicionante tiene que ver con la cobertura de los datos. Aunque librarytechnology.org probablemente sea el mejor recurso disponible para conocer y analizar el proceso de automatización bibliotecaria, continúa siendo una fuente muy centrada en el ámbito anglosajón. Esta circunstancia reduce la representatividad de los resultados cuando estos pretenden usarse para analizar otros ámbitos geográficos, como el español.

La tercera y última limitación es la derivada del hecho de que las fechas de selección, contratación y/o migración de cada producto no tienen necesariamente por qué coincidir con las de su puesta en producción. Así, por ejemplo, la primera instalación de Alma se produjo en la Boston College Library en 2012 (Breeding, 2015b); sin embargo, según los datos de la página web manejada en este artículo, en 2010 y 2011 ya existían bibliotecas que habían seleccionado o adquirido dicho producto (10 y 8 bibliotecas, respectivamente).

4. Resultados

En esta sección, se presentan los resultados del análisis de las tendencias en la implantación de sistemas de gestión bibliotecaria y del grado de adopción de las PSB. Estos se exponen a continuación conforme al orden de las preguntas de investigación planteadas al inicio de este trabajo (Apartado 1).

4.1. El proceso de difusión de las PSB en bibliotecas académicas y públicas

Se describen ahora los resultados de la aplicación de los modelos de Rogers, Bass y Moore al análisis de la adopción de las PSB en bibliotecas académicas y públicas.

Características del proceso. Tasa de adopción

La aplicación del modelo de Rogers a los datos de adopción de PSB no evidencia una distribución estrictamente normal (Figura 2, líneas y puntos azules, verdes y violetas), a diferencia de lo estipulado en la versión clásica de dicho modelo, que defiende una distribución gaussiana -en forma de campana- para la curva de adopción (Figura 2, área naranja). Tanto los datos agregados (Figura 2, Totales) como desagregados (Figura 2, Académicas y Públicas) reflejan que, tras una adopción inicial superior a la prevista, se producen dos caídas importantes en los años 2012 y 2014. Estos puntos de inflexión romperían la continuidad en el proceso de adopción, apuntando a la posibilidad de que el efecto imitación o contagio derivado de las comunicaciones interpersonales no hubiese sido lo suficientemente fuerte como para reducir los riesgos percibidos sobre la innovación.

Otra explicación al repentino descenso en el número de adopciones durante 2012 sería que éste tuviese su origen en la brecha comunicativa o abismo definido por Moore. De hecho, dicha bajada se produce cuando la innovación ha sido asumida aproximadamente por un 15% de las bibliotecas: las entusiastas de las tecnologías y las visionarias (que en el modelo de Rogers se corresponderían, aproximadamente, con la suma de las innovadoras -2.5%- y las primeras seguidoras -13.5%-) (Libai y otros, 2008). Tanto en los datos totales (académicas + públicas) como en los desagregados por tipo de biblioteca, el descenso viene seguido de una recuperación gradual que acaba por superar al pico inicial de adopciones. Este fenómeno podría identificarse como una versión moderada del saddle: aquella con una caída del 10% respecto al pico inicial y con una duración mínima de dos años (Goldenberg y otros, 2002).

Por otro lado, los picos de adopción que se producen en los años 2011 y 2014 coinciden en el tiempo con la selección de Sierra como nuevo sistema de gestión por parte de un alto número de bibliotecas tanto académicas como, sobre todo, públicas. Esta circunstancia resulta doblemente interesante, pues Sierra entraría dentro de la categoría de innovación continua y, además, la migración se produce -en un elevado porcentaje de casos- desde Millennium (es decir, desde un producto de la misma compañía). Podría argumentarse que este tipo de migraciones lleva implícito un menor nivel de riesgo o incertidumbre: las bibliotecas conocen cómo trabaja la empresa y qué pueden esperar de ella, además -al tratarse de una innovación continua- no se ven obligadas a modificar de forma drástica sus prácticas de trabajo.

Al mismo tiempo, los resultados sugieren la existencia de ligeras diferencias en cuanto al comportamiento de los distintos tipos de bibliotecas consideradas en este estudio. Así, la caída en la tasa de adopción experimentada por las bibliotecas públicas a partir de 2013 no se extiende a las instituciones académicas, cuya tasa se mantiene relativamente estable (Figura 2).