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<othersabs xmlns="http://eprints.org/ep2/data/2.0"><item><othabstracts>Las administraciones necesitan modificar sus modelos de gestión para poder acometer con éxito los retos de la administración electrónica. Más allá de la pose institucional hacia las nuevas tecnologías, la importancia de las TIC y el manido lema “24/7” nos encontramos en un escenario en el que la legislación obliga a tener presencia activa en la red (ser y estar) y en el que los administrados, gracias a las tecnologías de la web social, poseen unas destrezas informacionales que no obtienen una respuesta satisfactoria desde la administración.
En este escenario uno de los pocos servicios que se acerca al paradigma “24/7” y en el que los usuarios “perciben” comunicación bidireccional es la biblioteca. Y no por casualidad; los cambios en la gestión de la información llevan años incidiendo en el día a día de las bibliotecas. La introducción de las herramientas de tecnología social nos han hecho replantearnos nuestro rol de intermediadores y sabemos de la importancia de los usuarios. Tanto es así que llevamos décadas de reconversión contínua reinterpretando nuestra relación con ellos.
La administración electrónica será realidad en el momento en el que la tecnología sea, además de herramienta de trabajo, una herramienta de comunicación. En ese tránsito los profesionales de las bibliotecas (que ya hemos recorrido gran parte del camino) podemos aportar nuestra experiencia.
Para poder ayudar en la construcción de la nueva administración debemos mejorar la imagen estereotipada que como profesionales ofrecemos acometiendo iniciativas que incidan en la creación y modificación de nuevos servicios a la ciudadanía. Servicios en los que quede patente nuestro conocimiento de la realidad web y del nuevo entorno informacional.
En esta comunicación se hace un repaso a la actividad desarrollada en este sentido por la biblioteca de Muskiz en su municipio.</othabstracts><language>es</language></item></othersabs>
