Las clasificaciones de ocupaciones suelen reservar a los profesionales de archivos, bibliotecas y centros de documentación lugares nada desdeñables. Así, la Organización Internacional del Trabajo asigna el código 243 al subgrupo de archiveros, bibliotecarios, documentalistas y afines, subgrupo que se incluye entre los profesionales científicos e intelectuales, junto a economistas, sociólogos, abogados, médicos o periodistas. Este alto nivel se refleja, asimismo, en la descripción de las tareas que le serían propias, que comprenden tanto labores de planificación y organización como de estudio e investigación.