Muy poca gente utiliza la Biblioteca Pública de su municipio como un recurso y una fuente de información, y esto es debido a que las Bibliotecas Públicas creamos mucha frustración en nuestros clientes: por supuesto que a mayor frustración, menor uso y, por tanto, mayor olvido. Si no conseguimos ser útiles, será muy difícil convencer a los políticos de la necesidad de invertir en bibliotecas. A menos recursos, mayor dificultad en diseñar servicios modernos y de utilidad y, como consecuencia, mayor frustración en nuestros clientes. Entender y asumir esta realidad y la necesidad de actuar para contrarrestarla tiene una importancia vital.