El hombre primitivo, como nosotros, necesitaba procurarse alimentos. A diferencia nuestra, no tenía bodega o supermercado a donde ir, necesitaba de sus venablos y otros instrumentos rudimentarios y, si se trataba de cazar un mamut, debía hacerlo en grupo y coordinar sus acciones. Así, se iniciaron dos fenómenos básicos y claves para el desarrollo humano: la emisión, recepción y empleo de 'contenidos'; así como el trabajo en colaboración entre dos o más 'homo sapiens' para lograr una meta compartida por un grupo.