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<othersabs xmlns="http://eprints.org/ep2/data/2.0"><item><othabstracts>La tarea de traducir presupone el dominio de dos instrumentos lingüísticos: la lengua de partida y la de arribo; sobre todo la última, por constituir el idioma en el que se consumirá o servirá la información reproducida. Pero cuando, aparte de esas dos lenguas, interviene un tercer sistema lingüístico que ha servido de intermediario entre el texto original y el producto final, los "ruidos" o inexactidudes que se introducen de una versión a otra estarán multiplicados exponencialmente, algo que —hasta cierto punto— es lógico que ocurra en tal proceso de retraducción.</othabstracts><language>es</language></item></othersabs>
