Las últimas décadas testimonian una transformación radical en los métodos y recursos utilizados en el campo de las ciencias de la información. La irrupción de medios electrónicos destinados a almacenar información, cuya diversificación y desarrollo crecientes se generalizan cada vez más, conjuntamente con el surgimiento de novedosas tecnologías de telecomunicaciones y diseño de bases de datos, evidencia un cambio sustancial en lo referente al acceso a la información y su diseminación. Entre esta vasta gama de recursos disponibles figura el correo electrónico, con posibilidades no circunscritas tan sólo a la mensajería, pues ostenta otras tales como la transferencia de ficheros, consulta de bases de datos y conferencias electrónicas.