La ciencia bibliotecológica y el ejercicio de la profesión, como toda actividad humana, requieren de un contenido ético acorde con la época y con el tipo de sociedad que enmarca sus acciones. Se propone un fundamento de ética bibliotecológica a partir del pensamiento de José Ortega y Gasset, de José Luis Aranguren y de la ética discursiva de Adela Cortina. La tesis que se desarrolla es que la biblioteca como institución social y el bibliotecólogo que actúa de acuerdo a su misión personal y profesional tienen una responsabilidad social para con la comunidad a la cual prestan sus servicios.