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<othersabs xmlns="http://eprints.org/ep2/data/2.0"><item><othabstracts>La cultura es uno de los cimientos básicos de las sociedades del siglo XXI y uno de los cuatro pilares en que se fundamentan las acciones para el desarrollo de las sociedades actuales, junto con el económico, el social y el ecológico. Las actuaciones en cultura en un municipio dan sentido a un número importante de políticas públicas, articulándolas y cohesionándolas a partir de diversos elementos: creatividad, innovación, patrimonio, educación, formación, información, participación, etcétera. La biblioteca pública, que proviene de una relación entre la libertad y el conocimiento, se debe considerar como un instrumento indispensable para el desarrollo personal de los ciudadanos. No se puede concebir la libertad sin el acceso a la información y al conocimiento.
La biblioteca pública no puede vivir de espaldas a su comunidad. Debe ser una institución dinamizadora de la vida comunitaria, debe erigirse en representante de sus usuarios y debe ser reflejo de la sociedad para la que trabaja. Pero las sociedades están vivas y, como "seres vivos" que son, varían en sus hábitos y en sus necesidades. Por esto la biblioteca debe cambiar al ritmo que lo hace su comunidad.</othabstracts><language>es</language></item></othersabs>
